domingo, 10 de julio de 2016

Día 0-1: El avión

La primera parte de esta publicación fue escrita en el vuelo de México a Londres a eso de las 2:30 de la mañana hora de México.
 actualmente me encuentro en el avión con destino a Londres, no estoy triste, al contrario, me siento hasta feliz de una extraña manera, hasta siento que mi vida no es real y que estoy soñando. (ESTAMOS EN UNA TURBULENCIA HORRIBLE SALIENDO DE EUA YA EN EL ATLÁNTICO 2:28 AM). En el aeropuerto hice unas compras pequeñas y después comí un plátano, un muffin, agua y un toblerone, la gente se me quedaba viendo mientras comía, no sé porqué. Después de mi energética comida, me dirigí hacia la sala 23, que estaba plagada de gente con cara de pocos amigos, pero pronto encontré a una mujer sola que asumo está en sus 40s y decidí iniciar conversación con ella preguntándole si su destino final era Londres; de ahí me explicó que no, que su destino final era Viena porque tenía que dar un congreso, resulta que es una socióloga maestra de la UNAM y se llama Judith, y platicamos un buen rato acerca de viajes, me contó que ha ido a Noruega, Suecia, Austria, República Checa, Sudamérica, Reino Unido y Japón. Posteriormente nos dividieron en grupos para abordar, gracias a Dios no me tocó en el mismo que las quinceañeras, pero me topé con dos niños muy simpáticos que van 4 asientos atrás de mí llamados Andrés y Santiago, quienes van a un campamento de football de alguna escuela. Ya en el avión, me tocó sentarme con el chico que estaba junto a nosotros desde el primer momento, que se llama Christian y Alan, quien va a Inglaterra por una cosa del trabajo y casi sin saber hablar inglés. Les dará gusto saber que he entablado muy buenas conversaciones con todas estas nuevas e interesantes personas. De mi lado del avión me tocó una azafata que asumo es escocesa por el acento, es muy amable. Para la cena dieron lo de siempre en British Airways “chicken or beef”, yo no quise el platillo fuerte pero lo demás de la charola estaba repleto de sabores familiares para mí, galletas saladas, queso philadelphia, mantequilla president francesa y pastel de chocolate, acompañado de té negro, por lo cual estuve muy contenta. Juro que he intentado dormir pero creo que lo más que he logrado cerrar los ojos han sido 30 minutos, dichosos los que pueden dormir en vuelos intercontinentales con la luz prendida. Creo firmemente que esta es la peor parte del Atlántico porque qué horrorosas turbulencias, si nunca hubiera viajado antes, creería que se va a caer el avión, ene serio los asientos hasta truenan, pero me recuerdan a la turbulencia del vuelo México-Madrid de hace 10 años, Dios de mi vida.
Ya son las 4:27 am hora de México, dormí un rato pero me siento muy bien, me paré a estirar las piernas y a pedir una galleta, pero terminé llevándome un kitkat, unas papas, unas ritz y una rana de chocolate, qué buen servicio, aunque no te lo traen hasta tu asiento pero bueno, el caso es que tienen algo.La verdad es que ya quiero llegar pero ahorita mientras escribo esto sigo suspendida en el aire, encima del océano atlántico.
Londres-Dublín
Al aterrizar en Londres, un chico que iba detrás de mí me preguntó si iba a Irlanda, a lo cual rápido respondí que sí, y es que resulta que el chico estaba aterrado por hacer la conexión; sin embargo, amablemente le dije que se quedara conmigo hasta que llegáramos a la terminal, también le gusta Harry Potter así que hablamos de eso, también me ayudó con mis maletas, ya que llegué bastante cargada. Cuando estábamos formados para migración del Reino Unido, a un muchacho frente a nosotros le negaron la entrada, y por cierto, me parece que también iba para Irlanda, pero bueno, el caso que pasé no tan rápido como me hubiera gustado, y me dirigí a buscar una revista que no encontré, pero me dio tiempo de que me hicieran mis cejas y ver otras cosas.
En el avión me senté junto a una científica suiza llamada Barbara, me contó que vivió en Irlanda por muchos años y que se encontraba visitando amigos, dijo que Irlanda me encantaría, y hasta me enseñó las montañas de Wicklow (o Ballentree Moor como lo conocemos los que nos gusta Penny Dreadful) y me acompañó hasta esa sección de control de pasaportes al bajar del avión y me deseó suerte en mi viaje.
La migración en Dublín fue rápida, nada más vieron mi carta de aceptación y me dejaron pasar. Después fui por mi equipaje y tomé un taxi hasta mi nueva casa, el taxista fue muy amable, bien dicen que los irlandeses tienen el don de la elocuencia. Tuve una pequeña crisis porque pensé que apagarían el wifi a las 11 pm, por lo cual hasta me puse a llorar pero lo hablé con mi host mum y me dijo que eso sólo era para espantar a los italianos y asiáticos que hacen mucho ruido en la madrugada. En fin, me bañé y bajé a tomar el té y platicar, los irlandeses tienen muy buena plática, son chistosos pero al menos esta familia no raya en lo vulgar ni nada por el estilo. También me presentaron a los amigos del hermano mayor, y son muy buena onda. Después me subí a terminar de desempacar e intentar dormir pero maldito jetlag, apenas ahorita me está dando sueño. En fin, hoy empiezo clases y voy a ir al centro a hacer mandados.

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